Blog 6: Santiago de Chile
Capaz que ya tuvieron la experiencia de estar sentados en buses por 50 horas enseguidas entre 2 paises en Sudamerica. Pero por las dudas, voy a explicarles cómo es:
El sábado a las 11 de la mañana nuestro bús salió de Santiago de Chile. Fuimos directamente al norte por 30 horas hasta llegar en Arica, la ciudad más al norte en Chile. El primer día en el bús no fue muy mal porque los buese en Chile están más o menos cómodos, pero todo se puso más dificil en la noche. Aunque estuvimos pasando por el desierto en el norte de Chile donde hace calor en el día, en cambio en la noche hace mucho frío. El viento entró en el bús aunque las ventanas no estaban abiertas. Puse mi poncho de lana de oveja (un regalo de mi amigo Francisco en Santiago de Chile) encima para calentarme, pero llegó un punto donde el frío fue demasiado y no pude quedarme caliente. Dormí un poco, me desperté, dormí un poco más, pero ya antes de saber llegó la mañana y salió el sol y las rayas entraron en las ventanas de nuevo
para calentar el bús. A las 4 de la tarde llegamos finalmente en Arica. Bajamos el bús y entramos la terminal, descubriendo que tenían duchas, y me duché porque después de estar sentada en un bús por 30 horas, se siente muy sucia. Desde allí caminamos una cuadra para la otra terminal donde buscamos un bus o taxi para cruzar la frontera. Llegando en esta terminal, en seguida la gente empieza a acercarte para ver si querés un taxi, pero yo prefiero buscar a ellos en vez de ellos buscar a mi porque muchas veces intentan engañarme. Entramos la terminal y encontramos un bus y el conductor me dijo que sí este bus va a cruzar la frontera, pero no va a para en las ofincias de inmigración, que tuvimos que caminar los 5 cuadras de estas oficinas hasta estar ya en el otro lado en Tacna, Perú. Después me dijo que sí van a parar para que todos hacen los trámites. En seguida me di cuenta de que acá en Perú (y también en Brasil) la gente te dice cualquier cosa para que subas el taxi o el bús, muchas veces es una mentira. Pero para ellos, es nada más que trabajar y ganar más dinero. Esperamos hasta el próximo bús, y allí subimos y fuimos entre Arica y Tacna. Fue más largo que había recordado hace 2 años, pero bien porque el bús paró el los dos lados para hacer los trámites sin problema. Llegando en Tacna, tuvimos que tomar un taxi para llegar en la otra terminal que tiene los buses para Puno y Cusco, asi que buscamos un taxi. Entramos y en los 10 minutos que tardó para llegar en la otra terminal, pensamos que el auto del taxista iba a caer en pedazitos bajo de nosotros. Estuvo tan viejo el auto que vibró y Alejandro tuvo mucho miedo de que ibamos a estrellar a causa del auto en tan mala condición. Pero gracias a Dios llegamos allá en la otra terminal y buscamos un bús para Cusco, )había uno que pasa por Puno y siga hasta Cusco esta misma noche 2 horas después,) asi que compramos. Aprovechamos el tiempo para cenar, el único restaurante que estuvo abierto que solamente tuvo pollo frito con arroz y una ensalada, y comimos eso felizmente con el resto del vino de sobró de Chile. A las 8 de la noche subimos el bús, y empezamos a subir las curvas de la carretera subiendo la cordillera de los Andes. Entró de nuevo un frío pero más fuerte esta vez porque ya estuvimos subiendo la cordillera.
Además, los buses en Perú no son tan cómodos, siempre los asientos tienen un olor y la gente va usando el baño con frecuencia y sale un olor muy fuerte desde allá que llena todo el bús. Empecé a sentir muy mal de la barriga a causa de las curvas en la carretera, y estaba con tanto frío que no pude dormir. Alejandro tampoco, y intentamos calentar el otro pero sin mucho éxito. Finalmente el bús paró a las 5:30 de la
mañana en Puno donde entré el la terminal para comprar algo caliente para tomar y llamar a nuestros amigos en Cusco para avisar de la hora de nuestra llegada. Busque un restaurante abierto y pedí un café con leche, y me senté al lado de una calefacción. Después de media hora sentada allía ya estaba caliente, y tomé todo el café. Pero de repente llegó náuseas y un dolor de cabeza, y fui corriendo a la mujer en la cocina para pedir una bolsa para vomitar (sabiendo que no iba a alcanzar el baño abajo a tiempo.) Unos 5 segundos después estaba enferma allá sentada en el piso de la cocina de este resturante, incluso un poco salió sobre las manos de la mujer mientras me dió la bolsa. No sé si fue el cambio de altura (Puno es alto en la cordillera,) dos noches seguidas en buses con mucho frío, las curvas en la carretera, o una mexcla de todo, pero asi fue. Volví un poco después al bús que todavía tardó en salir otra media hora, pero intenté dormir muy incómoda. Tan hartos de estar sentados en buses, con dolores en la espalda y piernas, deshidratados y desesperados para salir del bús, finalmente llegamos en Cusco a las 2 de la tarde. 50 horas en total sentadas en buses, más horas aún en las terminals esperando cambiar un bús.
Gracias a Dios que estamos seguros, y cómodos ahora en Cusco. El Movimiento Siervos de los Pobres del Tercer Mundo nos dió un departamento acá en Cusco donde hospedarnos esta semana y está muy cómodo, grande, tiene agua caliente y máquinas para lavar y secar la ropa.
También estamos avanzando bastante con las entrevistas en español y un poco en ingles también y poco a poco editando para poner en el sitio. Espero que sigan mirando a nuestros videos. Viajar asi no es fácil, pero hacemos porque nos encanta conocer a otros lados, culturas, gente, y por el momento Dios nos ha puesto en este camino de viajar y acumular testimonios de nuestra fé desde Sudamérica. Y el Señor siempre nos da la fuerza que necesitamos para aguantar cualquier dificultad. Nuestra Señora de Guadalupe, ruega por nosotros.